Mostrando entradas con la etiqueta reflexions. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexions. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de agosto de 2009

Relaciones Internacionales aplicadas a las relaciones interpersonales

Les cuento que a veces tengo ataques de inspiración en momentos poco habituales como un sábado a las 7. 15 de la mañana. A esa hora que muchos no conocen, he comenzado a pensar que no estaba estudiando nada para el examen de Relaciones Internacionales y que debía repasar. Entre bostezo y bostezo se encendió la luz verde. ¡Ya lo tenía!, ¡Ya sabía como repasar!

Y es que aunque puedan parecer difíciles, las Relaciones Internacionales no son del todo complicadas e incluso son más fáciles de relacionar y usar en la vida cuotidiana que no las ecuaciones de segundo grado (nunca me han gustado als ecuaciones de segundo grado, no te encuentras ecuaciones de segundo grado por la calle).

El tema 17 (Guerra Freda) es sencillo, tanto como saber que en mi casa hay dos bloques diferenciados: el bloque J (de mi hermano) y el bloque E (el mío). Cada uno de los bloques tiene su propio territorio, delimitado con fronteras camufladas por marcos de puertas de madera. Aún así, luchan por la expansión y llegar a dominar el comedor. Quien lo consigue, además amplia su área de influencia a la habitación de matrimonio por ser la zona más cercana. Cocina y baño, territorios neutrales.

No dejamos este tema. Triangularidad, o lo que viene ser que en el conflicto entre el bloque E y el bloque M (bloque Mama) entra un nuevo actor, el ya conocido bloque J. El bloque J antes estaba del lado del bloque M, hasta que se dio cuenta de lo insoportable que era M y, en los ratos que no pelea con E, hace piña contra M (véase que mi hermano es un poco como China que cuando vio que Rusia podía perjudicarle se fue con EUA, por lo que podemos deducir que yo sería EUA y mi madre Rusia).

No tenemos Salt ni armas nucleares, pero si un pacto de no agresión no escrito donde se da por entendido que conquistado el comedor se conquista la habitación de matrimonio, pero que si traigo gente a casa esa zona pasa a ser área de influencia mía, así como la cocina.

Y yo suspenderé el examen, pero con la conciencia tranquila y planeando formar una OI universal, de fines generales, con un solo órgano político y otro administrativo y formada por miembros públicos. Eso sí, a pesar de todo será realista y se verá incapaz de salvar el mundo debido al pesimismo delante del género humano.

jueves, 23 de julio de 2009

Diez nuevas cosas que no debes hacer si vas a un súper en general y al Caprabo de Fabra y Puig en particular


1. No se queje si cree que su compra le ha costado demasiado dinero. Como decía Moni, la cajera no fija los precios de los productos que usted compra. Ella también considera que son excesivos, pero no puede hacerle descuento.
2. Absténgase de decir “pues en otros súpers…”. Si en otros súpers hay agua fría, si no lleva la tarjeta cliente, pero le sirve el teléfono o el DNI o si las patatas están más baratas: vaya a ese otro súper.
3. “No rompan los packs” significa “si rompes el pack la botella de agua no pasará por el escáner porque va con las otras cinco y usted se enfadará con la cajera”. Por lo tanto: no rompas los packs de las botellas de 33 centilitros de agua y, si lo haces, atente a las consecuencias.
4. No coja un producto que no lleve código. Si lo hace, pasará como con el agua: deberá atenerse a los efectos: alguna compañera de la cajera (que para información de los consumidores no puede abandonar la caja e ir a la otra punta del establecimiento a mirar algo) irá a mirar el código y lo tarerá. El tiempo que invierta la compañera de la cajera no depende de la cajera, la cajera nos abe cuanto tardará.
5. No debe interpretar los carteles de “oferta”, “promoción” o similar como más le convenga. Si pone “maxipack”, pone “maxipack” no “pack”. No espere tampoco que la cajera se sepa todas las ofertas y/o promociones que hay en su lugar de trabajo. Tiene cosas más importantes que memorizar.
6. No debe dirigirse a la caja sin pesar la fruta. Sí, el los Caprabo la fruta la pesan ustedes, concretamente donde pone “Punt de pesada” y no, la cajera no se sabe el número del melocotón, ni del aguacate ni del tomate en rama. Mírelo usted.

7. No hagas un envío a las 20.45. Has tenido todo el día. Un envío supone mucha cola y que la gente indecisa se lo tome con calma.
8. No debes entrar a las 20.59 horas a un súper que cierre a las nueve. Si lo haces debes valora cuan de imprescindible va a ser tu compra. Palillos, olivas a grane, una lata de Coca Cola y/o mermelada no se considerarán compras de vital importancia.
9. “Atención señores clientes, les informamos que nuestro horario comercial está a punto de finalizar” significa “Atención, las cajeras están a punto de finalizar su horario laboras así que vaya pasando por caja”.
10. Por otra parte, “Atención señores clientes, les informamos que nuestro horario comercial ha finalizado” significa “Atención, las cajeras ya han finalizado su horario laboral, tienen vida y quieren hacer uso de ella así que decídete entre la Coca Cola normal o la sin cafeína y pasa por caja de una p___ vez”. Si lo dicen por segunda vez significa “Si no estas en caja a la de ya no esperes las gracias, no la sonrisa ni nada por el estilo si no una mirada asesina que te quitará las ganas de volver a entrar al súper a esa hora”.

domingo, 19 de julio de 2009

Diez cosas que no debes hacer si vas a un super en general y al Caprabo de Fabra y Puig en particular


1. No debes pagar con un billete de 50 una barra de pan y, si lo haces, que no sea a las 9.01 de la mañana. La cajera no es un banco, su dinero es muy limitado a esa hora.

2. No debes decir nunca “nena, me has marcado que tal cosa…”. La nena cajera NO marca, marca la máquina. La nena sólo se limita a pasar el código, por tanto; si el precio está equivocado no culpe a la cajera… por ella te lo podrías llevar gratis con tal de no escucharte.

3. No debes quedarte mirando como la cajera pasa los productos. Tú misión es ir embolsándolos (sobre todo si tu compra es grande) para no genera mucha cola y que así los siguientes clientes no se enfaden con la cajera.

4. No le pidas nada a la cajera si ves que no a acabado de cobrar a alguien y no puede atenderte. Con un “cuando acabes ¿Me puedes dar cambio para el carro?” bastará.

5. No vayas a buscar algo si te están pasando la compra. Paga y vuelve a entrar. De lo contrario volverás a general cola y los clientes se volverán a enfadar con la cajera.

6. No pongas garrafas de agua, botellas varias, detergentes, suavizantes, melones, sandias o cualquier cosa pesante al final de la cinta si quieres que la cajera te lo pase lo primero. Hasta nueva orden las cajeras no tiene extremidades extensibles.

7. No contestes automáticamente “no llevo suelto” si la primera pregunta sabes que es “¿Lleva tarjeta cliente?”. Escuche a la cajera, luego hay malentendidos y… ¿De quién será la culpa?

8. No expliques porque no llevas la tarjeta cliente encima. A la cajera sólo le interesa se la das o no. NO le interesa saber si te han robado el monedero, si la que la tiene es tu mujer o si sí que la tienes pero no se la vas a dar porque llevas poca compra. “¿La tienes?” ;“Sí, ten” o “No”.

9. No debes tener escondida la tarjeta cliente. Si llevas tarjeta y se la vas a dar la cajera: tenla a mano. Sabes que la cajera te lo va a preguntar, sabes que se la vas a dar… ¿Por qué la tienes escondida en el monedero detrás de otras tres tarjetas, escondida para no encontrarla?

10. No debes enfadarte si la cajera te ha marcado algo de más. Aunque no lo creas es una persona y tiene derecho a equivocarse. Además, te devolverá el importe que te ha cobrado de más, no se lo va a quedar y lo va a guardar en una hucha para comprarse una casa en la playa.

martes, 14 de julio de 2009

en65palabras


Acabar. No una ni dos veces… cuatro. Diferente suerte, diferente manera, diferentes personas. Bueno… no todas. Personas... Ni muchas ni pocas, las justas y necesarias. Las de siempre, las nuevas, las que no pensaste, las que algún día pudiste imaginar, las que llegaron y no se fueron. A las que se han ido, un placer. A las que se quedan, gracias. ¿Acabar? No. Simplemente… continuará.


jueves, 7 de mayo de 2009

Fer-se gran


Demà serà l’aniversari d’una de les meves millors amigues. En farà dels quals quasi nou –per sort o per desgracia- els ha compartit amb mi. I com suposo que deu ser normal quan miro enrere i veig com hem canviat, de vegades no entenc perquè encara continuem juntes.

Però no parlaré d’ella perquè no li he de dit res que no sàpiga de mi. Qualsevol fet que passi a la meva vida, qualsevol pensament que passegi per la meva ment, ella el coneix. Simplement introdueixo a aquesta amiga perquè ha estat una conversa el cap de setmana amb ella que m’ha fet pensar en què pot significar “fer-se gran”.

Mirant enrere i veient com hem canviat nosaltres, el nostre voltant, el nostre context, les postres converses i les postres reaccions davant els problemes vaig començar a plantejar-me que potser estàvem deixant enrere una època de la nostra vida.

Potser el primer cop que m’ho vaig plantejar va ser al desembre va ser una tarda productiva es va convertir en una tarda al tanatori de Santa Coloma. L’endemà, a l’enterrament de l’avi d’una de les meves millors amigues vaig pensar que si allò hagués passat uns anys enrere jo segurament no hi seria allà.

També m’ho vaig plantejar quan un dissabte de deu a una el meu món va començar a trontollar mentre una amiga em deia “és el més normal, és estrany que no passiu més”. Hi vaig pensar quan en trobar-me amb un amic que mai he sabut del cert si ho era em va dir “et trucaré” i ho va fer. Sopar i dinar a casa amb plats preparats per un mateix amb música i converses de fons. Reflexions quan no toquen, trigar hores pes escollir els millors regals, fer viatges improvisats en bona companyia.

Deixar converses a mitges que un dia vols acabar i un altre odies haver-les començat. Dormir poc, xerrar massa, estar al centre de Barcelona un dimecres a mitjanit viatjant contracorrents amb dos reporters aventurers. Conèixer més, comprendre menys.

I a tu, et pregunto: què es fer-se gran?

jueves, 30 de abril de 2009

Lola

Quatre dies abans havia rebut un llibre que feia poques hores havia acabat i una llibreta que no sabia ni com ni quan començar. Des de que li van regalar la duia a sobre, però… Amb què podria omplir-la? Què podia ser mereixedor de ratllar aquells fulls blancs? Tenia massa por d’equivocar-se com pensava que sempre feia. Quina era la seva historia? Això pensava cada dia que la treia de la bossa.

L’observava. Era de color lila amb un estampat que en un primer moment la va sorprendre: entre el lila hi havia sanefes daurades que la feien brillar. Sí, tot i ser de color fosc era lluminosa i això feia que cada dia li agradés més. Un parell de dies més tard ja no la sorprenia i va decidir que anomenaria aquell estampat “oriental”. Li recordava a una catifa que havia vist en un quadre al llibre de quart d’E.S.O del que no recordava el nom. Per li venia a la ment una ballarina i un colonitzador del nou món. Potser només era un passat que volia construir, però fins i tot creia recordar que la fotografia estava a una pàgina parell. Poc després va descobrir que al final de la llibreta posava que recreava les “telas clásicas”. Potser no anava tan errada amb la l’adjectiu oriental.

Abans de res va pensar que li havia de posar nom. Si la seva càmera, la memòria USB i la gravadora en tenien… ¿per què no una llibreta que havia de ser, no, que ja era molt important? No va trigar gaire a trobar-li un bon nom: Lola. No sabia ben bé perquè, però en llegir aquell nom al llibre que li havien regalat el mateix dia que la llibreta ho va veure clar. A més a l’Aarthi li agradaven cançons d’un grup la cantant del qual es deia així. Va pensar que seria un bon homenatge. Sí, Lola era un bon nom.

Sí, quatre dies més tard ja sabia com començar la seva historia, com començar la historia amb la Lola. Ella pensava que tot a la vida estava format per peces petites, de trossos de vida sense cap valor que ho tornen tot més fàcil, tal com deia la cançó. Aquell matí, encara mig adormida havia descobert un tros de vida que la feia sentir una mica més bé, per això va pensar que començaria per aquí, per una sensació de benestar.

miércoles, 22 de abril de 2009

¡Felicidades, Capitán!

Cada año cuando llegaba el 23 de abril lo que se me venía a la cabeza era que ninguna rosa amarilla o libro adornaría mi habitación al llegar la noche, Este año, en cambio, a medida que se acercaba el día, además de pensar en qué libro regalaba a dos personas más que especiales, también pensaba en cómo felicitar a alguien no “más que especial”, pero sí “más que oportuno”.
Puedo decir que conozco a David más de lo que algunos creen necesario y menos de lo que a mí me gustaría. Puedo decir que suele llegar tarde, que su actitud a veces es prepotente y que le gusta hacer ver que es él quien sabe y no tú. Sé, también, que conoce mucha gente y que bien podría ser uno de los grados de separación con cualquier persona. Le puedes hablar mal des del respeto o bien des de la arrogancia que siempre va a saber qué contestarte. Puedes pasarte varios minutos con un tira y afloja que siempre sabrá que contestarte y tú que contestarle a él porque tiene la capacidad de sacar lo peor –o lo mejor- de ti. David también se equivoca, se ríe si se lo recuerdas. Me gusta pensar que es humano y tiene sentimientos.

Durante unos meses creo que me intentó enseñar muchas cosas y puedo decir que no lo consiguió. No sé cuales eran sus expectativas, pero las mías creo que fueron demasiado altas. Más que aprender, recordé. Recordé que no debía dar la razón a quien no la tenía, que las cosas no tiene porque decirse con palabras bonitas, que yo sí podía.

Podemos decir que David apareció cuando y donde debía a su pesar. Cuando volvía a preguntarme qué hacía allí, por qué había escogido ese camino y por qué no dejaba de equivocarme. Sin palabras amables y con algún que otro enfrentamiento sin importancia me devolvió las ganas –y sin él saberlo- de demostrarle a alguien que yo no era como los demás, que él no podía decirme que yo no podía hacer algo como si no pasara nada. Si algún día llego a ser alguien –ya no digo importante, si no alguien a secas- quizá la gente te maldiga por haber hecho que alguien como yo continuara en un mundo como este. Yo, de momento, te agradezco una vez más que te cruzaras –de nuevo- en mi camino. Y ahora ya no más, capitán. Has tenido suficiente por hoy. Simplemente recordarte que espero encontrarte en más vidas, así que no te escondas.

¡Feliz cumpleaños!